Noruega

En el verano de 2019, después de meses de planeación salimos del aeropuerto de la Ciudad de México a un viaje que se convertiría en una de las experiencias más increíbles de nuestras vidas. 

Volamos hacia nuestra primera parada, Amsterdam, Países Bajos y después de unas 11 horas habíamos aterrizado para tomar nuestro siguiente vuelo con destino a Oslo, Noruega. Fue un corto vuelo de menos de 2 horas y finalmente estábamos en Noruega. 

Durante los siguientes 4 días estuvimos recorriendo y conociendo la capital del país. Visitamos museos, parques, fortalezas, muelles, La Ópera de Oslo y navegamos por los fiordos en un barco de vela. Conocimos la cultura, una muy diferente a la de México y probamos unos de los chocolates más ricos en el mundo, los chocolates Freya. 

El cuarto día empacamos nuestras cosas y salimos hacia la estación central de Oslo para tomar un tren a Bergen. El camino es largo, de poco más de 6 horas, pero cada minuto ahí vale la pena. Es una de las mejores rutas de tren a nivel mundial, los paisajes que se pueden ver son irreales. Desde fiordos, pastizales, montañas, glaciares, lagos, bosques hasta ciudades y pueblos. 

Llegamos a Bergen y caminamos hacia el puerto para tomar un ferry que nos llevaría a Husnes, localidad en Hordaland. El viento en el ferry era muy fuerte y los paisajes entre los fiordos espectaculares. Después de un largo, pero increíble día de viaje habíamos llegado. Ya había oscurecido e hicimos una pequeña caminata a la orilla del fiordo para nadar. Saltamos y el agua estaba demasiado fría, respirar nos costaba así que salimos después de poco tiempo. 

Al día siguiente utilizamos un kayak para navegar por los fiordos y posteriormente preparamos nuestro equipo de montaña y salimos en coche hacia el norte para hacer una parada rápida en Rosendal, Hordaland y de ahí seguir 2 horas más hacia el norte para llegar al estacionamiento de “Trolltunga”. Cargamos todo el equipo en nuestros backpacks y empezamos a subir. Las vistas son impresionantes, difícil de describir únicamente con palabras. Mientras más subíamos cambiaba más el terreno, siempre estábamos rodeados de cascadas y agua, constantemente llovía, llegamos a varias zonas con nieve e incluso glaciares y lagos congelados.

Al ser verano la temperatura no era extrema, al ir en invierno es algo que se tiene que considerar seriamente y tener precauciones por el frío que hace. Cada kilómetro que avanzábamos aparecía un letrero que nos indicaba cuánto llevábamos y cuánto nos faltaba. Cada vez más cerca pero siempre disfrutando el camino. A poco más de la mitad tomamos un descanso para comer, después de eso hicimos el último empujón para llegar a la piedra de Trolltunga. 

Este lugar tiene una roca salida, similar a la del Rey León, y sale sobre un acantilado de aproximadamente 700 metros. La leyenda, como su nombre dice, cuenta que es la lengua de un trol (Trolltunga). 

Caminamos hasta la punta para apreciar la vista del acantilado y el lago. Después de unos minutos encontramos una zona cerca del glaciar en donde armamos el campamento, cenamos y nos preparamos para dormir. 

Al despertar y después de una fría noche, nos esperaba una densa niebla, recogimos nuestras cosas, al despejarse la niebla, pudimos ver una vez más la roca, y salimos para el viaje de regreso. Después de poco más de 25 kilómetros totales caminados llegamos al coche para salir de regreso a Rosendal.  

Si visitas Noruega no te puedes perder este hike tan único e increíble. 

En Rosendal visitamos un hermoso y antiguo castillo llamado Barionet Rosendal, nadamos en los fiordos y descansamos para prepararnos para aprovechar nuestro último hike. Salimos caminando temprano con el objetivo de llegar a Melderskin. Las subidas eran muy empinadas, pero las vistas una vez más no decepcionaron. Después de mucho esfuerzo llegamos al punto más alto, desde ahí podíamos ver la pequeña ciudad, los fiordos, las cascadas, el lago de la montaña y las otras montañas. Se convirtió en un increíble hike más para recordar. 

Bajamos, empacamos nuestras cosas y temprano por la mañana siguiente salimos de regreso a Husnes en donde tomamos el ferry a Bergen. Recorrimos esa hermosa ciudad a pie unas horas antes de ir al aeropuerto para tomar nuestro siguiente vuelo con destino a Islandia. 

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