Galápagos
Durante una semana, me embarqué en una expedición completamente lejos de la civilización en la segunda reserva natural más grande de la Tierra, con al menos 3 buceos diarios, en cada inmersión, viví encuentros increíbles con animales marinos que con palabras no puedo explicar, en cada buceo la fauna nos recibió y pudimos coexistir con algunos de los animales más hermosos y grandes del planeta.
En noviembre del 2021 empezó esta gran expedición en las Islas Galápagos, viajé a la Isla de Baltra, después de un viaje largo y varios vuelos desde CDMX - QUITO , QUITO-GUAYAQUIL y GUAYAQUIL - BALTRA; al llegar me embarqué en el Pingüino Explorer para empezar lo que fue el viaje al lugar de buceo que más me ha impactado en toda mi vida.
Día 1
Después de embarcarnos, hicimos pruebas de flotabilidad en los alrededores de Baltra, esto era muy importante porque estaba estrenando un wetsuit de 7 mm (W7 de Waterproof) y una nueva cámara submarina (Canon R6 y Housing Ikelite), en la semana nos esperarían buceos profundos con demasiada corriente y miles de animales marinos, por lo que era muy importante tener el control perfecto del equipo y ajustar el peso con plomo para poder tener una flotabilidad perfecta, en ese buceo pude ver varias tortugas marinas gigantes, de más de metro y medio de tamaño.
Día 2
Viajamos toda la noche para amanecer en el noreste de la isla Isabela ( 0°00'37.1"S 91°12'56.1"W) donde bucearía por primera vez con MANTAS GIGANTES, el agua muy fría de 14°C, el oleaje y los animales de más de 4 metros de tamaño nos daban una probadita de lo que iba a ser esta expedición.
Hicimos 3 buceos en un lugar que es un sitio de limpieza natural para Mantas Gigantes, las corrientes forman determinadas condiciones naturales que hacen que las mantas gigantes migren hacia esta zona cada año, ver a estos animales de más de 4 metros junto con tortugas, tiburones galápagos y miles de peces fue una experiencia muy padre, hicimos el primer buceo a las 6 am y para las 11 am ya estábamos empezando el tercer buceo, para acabar muy temprano y navegar más de 200 km hacia el norte durante 20 horas para llegar a Darwin, donde cruzaríamos el ecuador del Hemisferio Sur al Hemisferio Norte
Día 3
Llegamos a DARWIN (1°40'20"N 91°59'26"W ), el lugar más hermoso en el que he buceado, si me dijeran que me queda un buceo más en el resto de mi vida, decidiría hacerlo en este lugar, en 2020 se derrumbó el techo del Arco de Darwin , por lo que ahora dos torres eran lo que marcaba la superficie de este lugar increíble.
Nos preparamos para hacer 4 buceos, todos profundos de más de 30 metros, algo que sin estar respirando Nitrox 32 no hubiera sido posible. En el amanecer con el cielo todavía naranja, nos subimos a los zodiaks para llegar hacia el Arco de Darwin, en esa travesía de 20 minutos del barco hacia el arco, con el amanecer de fondo, decenas de pájaros Fragata volando sobre tu cabeza y rebotando en las olas, era el inicio de uno de los días más increíbles de mi vida.
Caímos al agua para ver el primer tiburón ballena gigante del viaje, estando a 30 metros de profundidad vimos cómo pasaba a unos 10 metros arriba de nosotros un tiburón ballena de más de 14 metros, acompañado de lobos marinos y algunos tiburones martillo.
En el segundo buceo me tocó vivir el encuentro submarino con un animal que más me ha marcado, al menos a la fecha en que estoy escribiendo esto… dentro de la inmensidad del azul, a unos 25 metros de profundidad, apareció una sombra enorme que poco a poco se fue acercando directamente hacia mi, era un tiburón ballena de casi 17 metros de largo que pasó a unos 2 metros de distancia de mi, la respiración se me aceleró y empecé a nadar a un lado de el durante unos segundos mientras hacíamos contacto visual, el tiburón ballena siguió su camino y lo perdí de vista en la inmensidad del mar, fue un encuentro que hizo que me salieran lágrimas y algo que hoy en día recuerdo con muchísimo agradecimiento.
Hicimos dos buceos más donde seguimos viendo diferentes especies de tiburones, cientos de peces diferentes, tortugas, escuchamos delfines y volvieron a pasar varios tiburones ballena, pero estas veces a diferentes profundidades de donde estábamos, por lo que solamente veíamos pasar su enorme silueta
Acabamos el día terminando de bucear en el atardecer, donde en los zodiaks y todavía equipados recorrimos el arco de Darwin hasta regresar al barco.
Lo que vivimos ese día fue algo poco común, el barco nos informó que durante los últimos dos días ningún barco vio tiburón ballena en Darwin, por lo que ese día las circunstancias en la naturaleza nos favorecieron para poder vivir esa experiencia tan hermosa. Ya en la noche, la luna llena alumbraba la negrura del mar y que a pesar de su luz, no alcanzaba a disipar la luz de las estrellas en el cielo, esa sensación de estar en uno de los lugares más hermosos y remotos del planeta alejado cientos de kms de la civilización más cercana, adentrándote en un mundo que parece de la prehistoria fue algo increíble
Día 4
La Isla de Wolf (1°22'55"N 91°49'13"W ), hicimos 2 buceos muy temprano en Darwin, sin la suerte de ver tiburones ballena, para a medio día navegar hacia el sur a la Isla de Wolf en busca de la Pared de Tiburones Martillo. Durante el cruce de las islas nos acompañaban las fragatas volando en el cielo arriba de nosotros, mientras a lo lejos quedaba la Isla de Darwin y su arco (que ahora son torres)
Llegamos a Wolf y el mar estaba muy picado con mucha corriente, por lo que varios buzos decidieron no ir a este buceo, nos subimos a los zodiaks y fuimos hacia un lugar donde intentaríamos ver cientos de tiburones martillo haciendo su migración, no tuvimos suerte por la corriente y decidimos abortar el buceo, pero durante el tiempo que pudimos bucear, vimos muchas tortugas, cientos de peces y lobos marinos.
Día 5
Nos quedamos en Wolf para poder encontrar a los tiburones martillo, las condiciones eran más favorables que el día anterior y empezamos el día buceando unas pequeñas cuevas que hay en la isla, la corriente estaba fuerte y al final del buceo, vimos algunos tiburones martillo, por lo que estábamos muy cerca de ellos
Nos preparamos para la segunda inmersión y una vez más la corriente y las olas nos sorprendieron, bajamos donde creíamos que estarían los martillos y aunque no encontramos la pared de cientos de tiburones, habían un par de decenas de tiburones, nos soltamos de las piedras y la corriente nos llevó hacia el blue (cuando ves azul a tus 360°) donde tuvimos que permanecer muy juntos hasta llegar a la superficie, donde nos estarían esperando los zodiaks.
Al medio día hicimos un pequeño recorrido alrededor de la isla para ver a los animales terrestres, pudimos ver miles de pájaros y muchos lobos marinos antes de prepararnos para nuestro último buceo en Wolf, y nuestra última oportunidad para encontrar la pared de martillos
Caímos al agua para nuestra tercer inmersión del día, teníamos el tiempo muy limitado por el nitrógeno acumulado en nuestro cuerpo por tantos buceos profundos anteriores, caímos directamente a las piedras para agarrarnos por la corriente y esta vez, ENCONTRAMOS LA PARED DE MARTILLOS, recuerdo como el Dive Master me dijo que me acercara a el, de pronto, estando a unos 34 metros de profundidad, volteé hacia arriba y ahí estaban, cientos de tiburones martillo haciendo su migración, literalmente cientos, todos juntos nadando en la corriente, este instante también hizo que se me llenaran los ojos de lágrimas y una vez más me sentí la persona más afortunada del mundo. Tuvimos que empezar a ascender, la corriente nos empujaba hacia abajo por lo que me comencé a estresar un poco, pero en estos instantes es cuando más uno debe mantener la cabeza fría y pensar claro, inflamos un poco nuestros chalecos para tener un ascenso controlado, hacer nuestra parada de seguridad a 6 metros de la superficie y terminar el buceo.
Los martillos seguirán nadando y haciendo su migración hasta llegar a la Isla del Coco en Costa Rica, pasar por Panamá, llegar a Colombia a la Isla de Malpelo hasta regresar a Galápagos, y así seguir con este ciclo migratorio de miles de años de historia que ayuda a mantener un balance en los ecosistemas del mar, el cual es indispensable para la vida en la Tierra.
Comenzamos a navegar de vuelta hacia el Hemisferio Sur donde otra vez cruzaríamos el Ecuador, en la noche mientras el barco navegaba una vez más la luna y las estrellas alumbraban nuestro camino.
Día 6
Noroeste de Isla Isabela (0°00'56"S 91°26'58"W ) y Fernandina (0°16'05"S 91°26'39"W ). Amanecimos del otro lado de Isla Isabela de donde habíamos estado con las mantas, esta vez en busca del PEZ MOLA MOLA, nos preparamos para el primer buceo del día y el que sería mi buceo en agua más fría a la fecha con 12° de temperatura (Espero algún día bucear en el Ártico y en la Antártida jajajaja), de verdad el agua a esta temperatura es helada y es difícil mantener el calor.
Caímos al agua para hacer otro buceo profundo a 36 metros de profundidad, mientras estábamos en el fondo y el agua helada nos hacía sentir que se nos quemaba la cara, vimos como pasaba un Mola Mola cerca de la superficie mientras en el fondo filmaba a una de las especies de tiburón más pequeñas que existen, el Tiburón Cornudo. Empezamos el ascenso y al casi llegar a la superficie, ahora vimos dos Mola Mola casi en el fondo, apenas se veía su silueta, por lo que ese buceo no fue de mucha suerte para nosotros
El agua helada hizo que la mitad del grupo decidiera no ir al segundo buceo, por supuesto que yo no me lo iba a perder por lo que lo único que quería era entrar en calor, llegué al barco, me desequipé y en 20 minutos bebí como 3 tazas de café, comí galletas y chocolates y me envolví en todas las cobijas de mi camarote, para que en 20 minutos tuviera que estar otra vez equipándome0
. Caímos al agua para la segunda inmersión, bajamos profundo y encontramos 3 Mola Molas!! Siempre manteniendo la calma para no alterar el entorno, tuvimos más de 20 minutos para bucear con ellos y filmarlos desde todos los ángulos posibles, terminamos el buceo con una sensación increíble de haber estado tanto tiempo con tantos Mola Mola
Ahora empezamos a navegar hacia la Isla de Fernandina para ver a las iguanas marinas, pingüinos Galápagos (la especie de pingüino que más al norte vive en la Tierra) y al Pez Murciélago Labios Rojos. Empezamos con un buceo muy poco profundo en Fernandina, en uno de los lugares más hermosos que he visto, la luz creaba unas formaciones en el agua cristalina junto con los miles de arrecifes que había en esta pequeña bahía, en muy poco tiempo pudimos ver algunas iguanas marinas, un par de pingüinos, muchos lobos marinos, tortugas y miles de peces y arrecifes de todos los colores, de verdad uno de los sitios más hermosos que deben de existir en el planeta.
Fotografía de Luis Sánchez @rangoextendido
Regresamos al barco y nos preparamos para el cuarto buceo del día, en busca del Pez Murciélago Labios Rojos, un pez endémico de esta zona (o sea que solo lo encuentras aquí) y diferente a cualquier otro pez del planeta, tiene patas como de pollo, cuernos, la boca con un rojo intenso y lo encuentras muy profundo a partir de 30 metros de profundidad, pudimos ver un par de estos peces en un buceo muy frío, después regresamos al barco para preparar nuestro último día de buceo para el día siguiente.
Día 7
Hicimos un último buceo en Galápagos en una piedra que sobresale en medio del mar llamada Cousin Rock, un buceo para cerrar esta expedición en las Islas Galápagos, el lugar más impresionante para ver vida pelágica de la Tierra, fue un buceo tranquilo, de muchos peces, móbulas y rayas.
Al terminar el buceo, regresamos a tierra después de una semana de estar en el mar, llegamos a la Isla de Santa Cruz para ver las tortugas gigantes terrestres, tortugas que llegan a vivir más de 200 años y que su tamaño las ha hecho famosas a nivel mundial, fue muy padre poder estar a un lado de ellas
Día 8
Volé a Quito para terminar el viaje, pero antes de abordar mi vuelo de regreso a México, pasé el día en Quito para poder estar en la mitad del mundo, en el ecuador de la Tierra, en uno de los lugares del mundo donde puedes estar en el Hemisferio Norte y en el Hemisferio sur al mismo tiempo
Ecuador y las Islas Galápagos son un lugar mágico en la Tierra, lo que viví en esos buceos es algo que jamás voy a olvidar, espero regresar muy pronto a este lugar donde me sentí la persona más afortunada en el planeta por poder vivir estos encuentros con animales tan hermosos en el fondo del mar.