Bahamas

En febrero de 2021 tuvimos uno de nuestros más grandes viajes en donde navegamos durante una semana en mar abierto en las aguas de las Bahamas, buceamos con varios de los depredadores marinos más grandes en el planeta, convivimos con gente muy reconocida en el mundo de la fotografía, video y exploración submarina, al igual que grabamos nuestro primer documental profesional, “Sharks my Love”.

Nos reunimos con Luis Sánchez fundador de Rango Extendido, agencia de viajes de buceo y volamos de la Ciudad de México a Miami, Florida, de ahí fuimos hacia el puerto de West Palm Beach en donde nos encontraríamos con Jim Abernethy, un reconocido fotógrafo, cinematógrafo que ha colaborado con National Geographic, conservacionista, pionero en los encuentros con tiburones sin jaula, en 2001 se convirtió en pionero de Tiger Beach y es fundador de Jim Abernethy´s Scuba Adventures.

Nos subimos al MV Shear Water, un barco de menos de 20 metros de proa a popa en el cual junto con otras 12 personas, se convertiría en nuestra casa durante toda una semana. 

Compartimos nuestro camarote con 7 personas, en un barco decorado con cientos de fotos de tiburones que ha tomado Jim durante décadas.

Antes de zarpar, tuvimos un briefing de lo que sería la expedición y los muchos cuidados que debemos tener al bucear con decenas de tiburones a la vez, entre ellos estarían tiburones tigre, toros y martillos gigantes. 

Por la madrugada salimos del puerto y navegamos toda la noche para llegar a Bahamas, pasar aduana y salir al norte a mar abierto hacia Tiger Beach a unas 20 millas del puerto del que zarpamos en Florida, este lugar, al estar protegido es uno de los mejores lugares en el mundo para bucear e interactuar con tiburones. Un gran ejemplo de cómo al cuidar y proteger los ecosistemas se puede mantener un balance sostenible en donde las actividades turísticas y económicas no tienen por qué acabar con la vida del lugar. 

Al llegar, era hora de una de las aventuras más grandes de toda nuestra vida, íbamos a estar rodeados de algunos de los depredadores marinos más grandes del mar varias horas al día durante una semana, así que nos equipamos, nos vestimos completamente de negro (para que los tiburones puedan diferenciarnos de la carnada), nos pusimos varias capas antes de nuestro Wet Suit de 5 mm para soportar por varias horas de buceo diarias en el agua fría de unos 15º y bajamos hasta el fondo (10 metros) para hincarnos y poder observar a las decenas de tiburones que te acompañan desde el primer momento en el que entras al agua. Había muchísimos tiburones limón y de arrecife, pero aún estábamos esperando a lo que sería el hit de la expedición a Tiger Beach, los tiburones tigre.

Después de unos minutos vimos por primera vez un inmenso tiburón tigre de unos 4 metros de largo, poco a poco llegaron más junto con otras especies de tiburones en donde en ocasiones estuvimos rodeados de unos 30 o 40 ejemplares a la vez, entre ellos tiburones nodriza y toros, misma especie con la que ya habíamos buceado previamente en México.  

Durante los siguientes días navegamos por la zona y promediamos de 2 a 3 buceos al día, a excepción de un día en el que nos tocó tormenta y tuvimos que quedarnos en el barco que se movía de arriba a abajo y de un lado al otro pero pudimos aprovechar para descansar, relajarnos, convivir y relacionarnos mejor con los miembros del equipo. 

En Tiger Beach, vivíamos en cada buceo encuentros llenos de adrenalina y paz a la vez, difíciles de explicar, llegamos a estar rodeados de hasta 7 tiburones tigre. Ellos son una especie de tiburón muy extrovertida y curiosa la cual se te acerca a centímetros de tu cuerpo y muchas veces tienes que redirigir tomándolos con cuidado desde la parte superior de su boca.

Recuerdo que en el segundo día de buceo, una hembra de casi 5 metros llamada Starlet, nado hacia mí y le tiró una mordida a mi cámara, estos tiburones son muy juguetones y les encanta llevarse las cámaras, ya que son atraídos por las ondas que crean las cámaras, así que tuve que reaccionar y me puse por debajo del tiburón y lo tuve que empujar hacia arriba para evitar que se robara mi cámara, este encuentro fue la primera vez en mi vida que redirigí un tiburón.

Durante estos buceos, era algo hermoso e indescriptible ver como Jim y Hex ( miembro de la tripulación y mano derecha de Jim ) interactuaban con los tiburones, ellos buscaban a Jim para conseguir una caricia o para pedirle ayuda al tener algún anzuelo. La amistad que ha forjado Jim durante décadas con los tiburones de Tiger Beach es de las cosas más hermosas que hemos presenciado, precisamente de eso trata nuestro documental Sharks My Love, el cual pueden ver en nuestro canal de Youtube.

Después de bucear, tomar fotos y grabar, salimos de Tiger Beach a Bimini con el fin de buscar una especie de tiburón que parece fuera de este planeta, el tiburón martillo gigante. Anclados, tuvimos un amanecer increíble, desayunamos, nos equipamos y bajamos nuevamente. 

Desde lo lejos y gracias a la claridad del agua, vimos como se empezó a acercar uno, es un gran sentimiento el poder interactuar con un depredador tan único y de un tamaño de aproximadamente 4 metros. Se acercaron varios más y después de más de una hora que se nos acabó el aire subimos al barco.  Salíamos, comíamos, nos equipábamos nuevamente y entrábamos al agua para seguir documentando y conviviendo con estos increíbles animales. En este lugar tuvimos la oportunidad de hacer un buceo nocturno, una experiencia muy interesante ya que el comportamiento de los tiburones por las noches era más activo además de la poca visibilidad. 

Cada tiburón tigre que se acercaba recibía una caricia o un gesto de afecto por parte de Jim y Hex, lo último que sentías al estar rodeado de decenas de tiburones era miedo, te sentías conectado, pleno, y en cada contacto visual con cada tiburón te sentías como la única persona en la Tierra, coexistiendo con los depredadores más temidos y malentendidos del mundo, mientras vivíamos y comprobábamos en primera persona que los tiburones no son máquinas asesinas y que bucear con ellos es de las cosas más hermosas que nos han pasado.

Después de un par de días, varios buceos más y muchas fotos y videos, levantamos el ancla y nos dirigimos de regreso al muelle en West Palm Beach. Pasamos aduana, recogimos nuestro equipo, nos despedimos del grupo y partimos a nuestros siguientes destinos. 

Bahamas es un destino increíble y este viaje nos deja experiencias únicas, grandes aprendizajes, recuerdos, contenido y amistades. 

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